29 feb. 2012

¿Miedo?

No creas que su mirada de susto es motivada por ese animalejo que parece observarlo con curiosidad.
Ese niño tiene razones para no pegar ojo.
Los golpes y gritos que tras las paredes se sienten, le advierten de un futuro negro e incierto.
Las paredes son de papel.
Todo se oye.
Su habitación, colindante con la casa del vecino, es amargo refugio.
No es maltrato de hombre a mujer. Es desolación ante el desahucio implacable.
Golpes. Gritos y llanto.
Mañana, sus amiguitos no estarán en la calle a la hora de los juegos infantiles.
Se está quedando solo.
El frío cruje las entrañas de su cuarto.
¿Miedo?
Eso es terrible.
El vecindario se está diezmando.

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